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18 mayo 2017 By Gabriela Isler Chicas listas

Mi hermana no es “alcahueta”

¿Quién no sueña con tener una hermana que sea tu alcahueta, que te ayude a sacar los permisos y te cubra cuando metes la pata? Yo no sé ustedes pero qué alivio sería tener una hermana así, ¿verdad?

Mi hermana sabe que yo la adoro con el alma pero debe reconocer que para nada fue encubridora o mi cómplice. Cuenta entonces la historia que ella y yo nos llevamos 6 años de diferencia, ella es la mayor y siempre fue la correcta, la bien portada, la seria; o mejor dicho aún: a la que le tocó madurar primero luego del divorcio de mis papás. Por lo tanto, yo tuve dos mamás porque mi hermana era como mi segunda mamá.

Pedirle prestado algo era asegurarme un mes sin habla porque evidentemente yo nunca le regresaba las cosas cuándo y como ella quería. Si me prestaba ropa, el karma no perdona y yo le manchaba las cosas o peor aún, se las perdía. Así que si les digo la verdad, yo la entiendo y por supuesto nunca quería prestarme nada, ja, ja, ja.

Gabriela Isler - HermanaElla nunca me tapaba una “mentirita blanca” y tampoco me apoyaba para que tuviera “noviecitos”; pasaba el tiempo regañándome si yo no había fregado los platos o si no había ordenado la casa. Las responsabilidades eran compartidas pero yo me hacia la loca, ja, ja, ja.

¿Apoyarme con los concursos de belleza o modelaje? ¡Para nada! Me decía que no hiciera gastar más plata a mi mami, que estudiara y que trabajara como todos en la familia para ser una mujer productiva… Como ven, ella siempre fue -y lo sigue siendo- toda una mamá.

Hoy en día le doy gracias a Dios que fue esa hermana la que me dio y no otra. Gracias a ella entendí que debía ser más colaboradora, que tenía que ayudar más a mi mamá en la casa, que debía entregar las cosas en el mismo estado en el que me las habían prestado o mejor… Entendí que cuando la respetara, y ella me respetara a mí, seríamos amigas: ¡Y así fue!

Después que aprendimos a valorar lo que cada una aporta en la vida de la otra, nos convertimos en amigas, nos apoyamos mutuamente y ahora –luego de tanto tiempo- somos las confidentes que no fuimos de pequeñas.

Los hermanos son uno de los mejores regalos que podemos tener en la vida y hay que cultivar esa relación con respeto, aprendiendo a ver más allá de las diferencias cotidianas para lograr que el trato sea incondicional.

Besos,

Gabriela Isler - Firma

 

 

2 Comentarios sobre “Mi hermana no es “alcahueta””

  1. Glenda dice:

    Pues muy bien! Así también fueron mis hermanos, quizás en un momento uno dijo: porque no me tocaron los que encubren a los hermanos menores? Porqueeee jajaja pero al final cuando todos llegamos a la madurez los entendemos y somos totalmente aliados! Saludos Molly y felicidades por tus éxitos!

  2. Josefa Maria dice:

    Soy la menor de 8 hermanos (3 varones y 4 hembras) cuando mi papá falleció 2 de mis hermanas tomaron el rol de papá, y que rollos me formaban por mis pequeñas travesuras o mentiritas y ni se diga si me llegaba a poner sus zapatos sin permiso, pero hoy en día somos las mejores confidentes, solo con vernos a los ojos sabemos lo que la una o la otra piensa