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19 septiembre 2017 By Gabriela Isler Choose You / Elígete a ti

¿Cómo negociar con tu jefe y mantener la armonía?

He estado pensando mucho cómo empezar este artículo ya que algunos de mis exjefes pueden ser conocidos por muchos de ustedes que me siguen. Sin embargo, también está claro que todos tienen sus equipos de trabajo paralelos que van más allá de esa figura pública, y con los cuales sí trabajé o trabajo directamente. Sean jefes o no, para mi todos tienen el mismo valor y requieren del mismo nivel de respeto.

Durante estos últimos 5 años de mi vida me ha tocado trabajar con diferentes equipos y proyectos, y he compartido tanto con “el controlador”, “el humillador”, “el indiferente”, “el preocupado”; como con “el que tiene buenas intenciones y uno duda y entra en pánico porque es muy poco común encontrarse a alguien así”, o “el que tiene baja autoestima”, “el que no tiene personalidad y espera asentir con la cabeza cuando otro de mayor rango dice algo”; e incluso con “el doble cara”, “el interesado”, “el pan dulce” o “el disperso”, y un sinfín de personalidades más.

En ese camino laboral que nos toca recorrer a diario siempre nos vamos a encontrar con un personaje más llamativo que el otro, y lo importante es que estemos seguros de esa relación nos dará la oportunidad de aprender algo nuevo de nosotros mismos, ya que ellos harán que una parte de nosotros reaccione o responda ante esos estímulos que nos incomodan. Será esa etapa de crecimiento y sobrevivencia la que determinará si perduraremos o no en ese equipo de trabajo de acuerdo a nuestras acciones.

Sé que muchas veces no resulta tan fácil negociar nuestras ideas, acciones o decisiones con un jefe o con los compañeros de trabajo. La clave está en hacernos conscientes que todos somos seres humanos y que como me dice mi mamá: “No hay que tenerle miedo a nadie”… Y esa es una gran verdad: cambiar el miedo por el respeto es esencial al momento de conversar y negociar con alguien, especialmente con rol de autoridad como pueda tener un jefe. Tu expresión corporal, tu lenguaje y tu fluidez dependerán de ese nivel de confianza que tengas, y por ende la forma en la que digas las cosas te garantizará una buena respuesta por parte de esa persona.

Es natural que cada persona sea diferente así que debemos tomarnos el tiempo de estudiar al otro y analizarlo objetivamente. Si entendemos a quién nos vamos a dirigir o con quién vamos a tratar siempre será más fácil establecer las líneas de la comunicación y de la negociación. En tal sentido, empieza por descifrar o caracterizar a esa persona, determinar qué quieres lograr con la conversación y de acuerdo a ello, toma una postura y emprende la acción.

¿Qué me funciona a mí para negociar con mis jefes o compañeros de trabajo?

  1. Entender quién soy dentro de la empresa y cuáles son las responsabilidades, deberes y derechos que me corresponden. Eso es esencial. Solo entendiendo a plenitud estos aspectos uno puede tener argumentos que complementen las ideas que desea plantear y tener seguridad al momento de dirigirse al otro.
  2. Si siento que mis valores pueden verse comprometidos en algún momento por las decisiones que tome la empresa, reconozco que tengo tanto el derecho de alzar mi voz y expresarlo, como la posibilidad de hacerme a un lado y no ser parte de determinado proceso. Nada debe afectarte, obligarte o comprometer tu ética.
  3. Si parto de un punto de vista lógico y creo en mi propuesta con el corazón, lo defiendo con acciones u ejemplos. Un jefe aprecia el interés de otra persona por argumentar sus puntos.
  4. Los problemas personales no los llevo al trabajo. La vida personal y lo profesional son ambientes diferentes que no deben mezclarse para no afectar el rendimiento. Esto aplica perfectamente al momento de hablar con otra persona, hazlo siempre desde la honestidad sin caer en dramas pesados o jugar con los sentimientos.
  5. No olvido que para negociar siempre se necesitan dos, así que procuro dejar siempre las puertas abiertas y mantener la cordialidad con todos. Ganarse a las personas demostrando simpatía y eficiencia marcará un buen precedente al momento de debatir.
  6. Elijo la mejor vía o canal de acercamiento de acuerdo a la persona, bien sea vía email, teléfono, de manera informal en la cocina de la oficina, solicitándole una cita, etc. Opta por la alternativa que consideres sea más acorde pero elije; incluso, si es muy importante para ti, trata de buscar ese espacio en el que la otra persona pueda sentirse cómoda de acuerdo a su forma de ser.
  7. Si tengo la posibilidad o estoy en la capacidad de dar un poco más de mí, lo hago. Ese valor agregado marcará la diferencia al momento de hablar con tu jefe. No habrá queja ni cuestionamiento que pueda interferir en lo que deseas lograr si tu constancia y tu esfuerzo ya han hablado por ti.

Espero que alguno de estos consejos puedan funcionarles, y si creen que alguien los necesita, no duden en compartirlos. #ChooseYou / #ElígeteATi siempre y da lo mejor, apuesta por lo que sabes que eres capaz de dar. Si te sentiste identificado, cuéntame qué tipo de jefes eres o cómo haces para negociar con el tuyo… Y si les ha tocado algún personajito parecido a los míos, también me da curiosidad, ja, ja, ja.

¡Un abrazo!

Gabriela Isler - Firma
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Foto: André Gabb

2 Comentarios sobre “¿Cómo negociar con tu jefe y mantener la armonía?”

  1. brenda mora rodriguez dice:

    asi es para armar un buen equipo, y saber expresarnos, molly, te piedo una oración por mi país México!!

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