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Miss Universo

"¡No entiendo nada!, ¿gané?"
- Miss Universe 2013 is... Venezuela: Gabriela Isler -

Cerrar Gabriela Isler - Miss Universo los ojos y viajar a ese momento del Miss Universo en el año 2013 es simplemente irreal. Fueron casi 24 horas de locura total, horas en las cuales no dormí por más de 1 hora y media seguida, en las que el teléfono no paraba de sonar, en las que teníamos mil actividades programadas, en las que la presión de la prensa se sentía… El ambiente era cada vez más exigente, incluyendo a Osmel Sousa y a toda la organización Miss Venezuela, sin contar con el peso personal -y por mi país- que sentía sobre los hombros.

La noche antes de la final, la organización Miss Universo nos ordenó a todas las candidatas recoger todas nuestras pertenencias, y que dejáramos todas las maletas listas e identificadas en los cuartos al amanecer. De esa forma, ellos podrían trasladar el equipaje de la ganadora al nuevo cuarto, así lo pensé yo y me dije: ¡En unas horas pasarás de un cuartico mínimo compartido a una suite inmensa, ja, ja, ja!

Gabriela Isler - Miss UniversoEse día, sin dormir y sin asimilar muchas de las cosas que seguían pasando, sentía mi corazón en calma. Sabía que había cumplido mi cometido, mantuve la fuerza y la constancia durante cada día de la competencia… No tenía deudas con mi conciencia, no tenía remordimientos, no me quedé con las ganas de hacer algo, hice todo lo que pude y consideré necesario hacer, no perdí las oportunidades para brillar, no había opacado la luz de nadie imponiendo la mía, había hecho bonitas amistades, me había ganado el respeto de las personas que no creían en mí. Enseñé a otras candidatas a caminar, a maquillarse, presté vestidos, zapatos, y accesorios… ¿Qué más le podía pedir al universo en ese momento? Estaba a horas de cerrar un capítulo sintiéndome plena de mi desempeño y de lo vivido.

Fue así como empaqué mi pequeña maleta para irme al evento y tenía todos mis kits de emergencias, incluyendo el de comida y chucherías: durante el concurso fui conocida por ser la que surtía a las demás candidatas con dulces, ja, ja, ja. Tenía mi maquillaje, las mudas de ropa, los zapatos extras, y todos mis amuletos.

Gabriela Isler - Miss UniversoEn el lugar del evento, armé mi espacio metódicamente: puse el perfume favorito de una tía que falleció y que es como un ángel para mí, quería sentir su olor y su compañía conmigo; tenía también un chocolatico que me había regalado mi sobrina, ella es la luz de mis ojos y quería cargarme de su dulzura; los mismos zarcillos del Miss Venezuela eran los que había decidido usar como amuleto de buena suerte, al igual que una estampita de la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela, que me habían regalado unos seguidores en el aeropuerto.

¡Todo eso estaba en el mismo rinconcito de mi mesa, y sabía que era el mejor kit que podía tener en ese momento conmigo, era el más poderoso… Era la representación del amor, la dulzura, la protección, la suerte, y siempre con a Dios de mi lado.

Gabriela Isler - Miss EspañaMientras pasaban las horas de espera, recuerdo que junto a Miss España, mi compañera de cuarto, “mi compi”, bromeábamos y nos imaginábamos quedar agarradas de manos en la final… ¿Quién diría que estábamos decretando ese momento? Recuerdo que hasta hicimos un vídeo de eso, ja, ja, ja. Éramos unas niñas jugando a ganarse la corona.

Es bien sabido que soy una mujer muy espiritual, así que ese día oré mucho y, antes de salir al escenario, le pedí a mis ángeles que guiaran mis pasos, le pedí a Dios que pusiera en mi boca sus palabras y le pedí la Virgen que me cubriera con su manto y que acompañara como mi madre durante esas tres horas que duraría el evento.

Gabriela Isler - Miss UniversoA diferencia del Miss Venezuela, debo reconocer que había un gran cambio en mí… Yo me sentía diferente, me gocé ese día a plenitud de principio a fin, viví a intensidad cada momento -dentro y fuera del escenario-, calmaba a quien tenía al lado con una sonrisa, saludaba al público presente, me reía de mi misma pensando en la sonrisa congelada que tenía en el Miss Venezuela, y lo mucho que me costaba reírme y cómo me temblaba la boca. Descubrí que simplemente estaba disfrutando tanto, que no me costaba vivir mi momento sin miedos, y que el sonreír era tan natural que no me dolía la mandíbula, ja, ja, ja. Los que quizá no me entienden, les recuerdo que una Miss siempre debe estar  sonreída y cuando no se siente de verdad, es un trabajo que cuesta mucho y que duele con el pasar las horas.

Cada ronda que pasaba, y en la que era seleccionada, sentía un susto inmenso en el alma, y mientras esperaba por mi turno, el corazón me latía a mil por hora, y no se podrán imaginar cuando llegó el momento del “Top 5” donde fui nombrada de última. Yo estaba en pánico, lo tengo que admitir… Pero al ver mi bandera ondeando, mi gente gritando, y mi familia a lo lejos apoyándome, sabía que todo estaba bien. Pude respirar de nuevo pero el pecho seguía apretadito.

Gabriela Isler - Miss UniversoCuando llegó la pregunta final, y selecciono nada más y nada menos que a Steven Tyler, de inmediato pensé cómo -días antes- practicaba para saludar en ruso y decir: ¡Buenas noches Moscú!, típico de una Miss Venezuela, ¿o no? Y resulta que lo único que pude decir fue: ¡Hellooo…! Y mi mejor cara de pena, ja, ja, ja. ¿Alguien más lo recuerda?

Si soy objetiva, la verdad nunca respondí a ciencia cierta la pregunta que me hizo, honestamente tenía tantos miedos acumulados de meses atrás, y me costó tanto superarlos, que simplemente los había bloqueado de mi mente. Sin embargo, mi respuesta fue decir lo que había hecho con ellos meses atrás y, por ende, la seguridad en mis palabras me regaló una maravillosa ovación en el público, y pensé: “¡Me salvé… No metí la pata!, ja, ja, ja.

Gabriela Isler - Miss UniversoEntre los aplausos, los gritos, las banderas, la acústica, la multitud de personas y los ánimos al máximo en ese teatro, para Patri, Miss España, y para mí era simplemente una locura vernos allí, tomadas de mano y sin entender qué estaba pasando. Recuerdo claramente que le dije: “Mi compi, te quiero” y la abracé felicitándola, sin saber que era yo quien había ganado… Nos vimos sin entender, vimos a los animadores y claramente dije ¿“Qué pasó?, no entiendo nada”. Al ver que se la llevaban a ella del escenario es cuando realmente me di cuenta de lo que estaba pasando. Esos segundos fueron horas para mí, sentí que el tiempo había sido infinito.

Cuando me di la vuelta, vi cómo un inmenso grupo de compañeras venía corriendo a abrazarme y a felicitarme, recuerdo especialmente a Carolina, Miss Panamá. Si les confieso algo, esa fue una de las mejores partes del concurso: ¡Si tus compañeras están felices de tu triunfo, quiere decir que hiciste algo bien!

Gabriela Isler - Miss UniversoCreo que no hace falta que les diga que esa noche fue larga, tanto como este post y necesitaría uno más para seguir contando, ja, ja, ja. Así que, por ahora, esto es lo que les adelanto de ese momento que cambió mi vida para siempre.

¡Los quiero!

Gabriela Isler - Firma