Por favor gire su dispositivo
para una mejor experiencia

Más artículos
14 Noviembre 2016 By Gabriela Isler Venezuela en el corazón

¿Eres causa o efecto?

¿Alguna vez te has preguntado qué tan definido tienes tu carácter, cuáles son tus fortalezas internas o cuál es tu criterio como ser pensante para tomar decisiones, reaccionar o simplemente para funcionar en el día a día?

Vivimos en un mundo donde la opinión, la información, el criterio de los demás, la publicidad, la capacidad de impacto de las redes sociales sobre nuestra conducta y, sobre todo, el estado de ánimo de quienes nos rodean, son factores claves en el desenvolvimiento y las acciones de cada uno de nosotros. Me gustaría pensar que es para bien, pero lamentablemente no siempre es así.

Actualmente mi Venezuela vive una de sus mayores crisis, desde cualquier punto con el que se pueda o quiera estudiar; lo que ha generado una inmensa ola de malas energías y pesares entre los millones de habitantes de recorren nuestras calles. Desde afuera, y para los que tenemos una voz y un canal para comunicar y replicar una emoción o un sentir, eso también nos afecta. Esta ola de infinidad de sentimientos ha causado que muchos se ahoguen en la más profunda desesperanza y también ha sido capaz de unir a muchos otros en la fe y la fortaleza de un mejor futuro.

Y es entonces cuando yo me pregunto, ¿cuál es la diferencia sustancial en la forma de ver la vida de los venezolanos?, ¿por qué la fortaleza se adueña de algunos, y por qué la desesperanza y la apatía se contagia como un virus a muchos? Para mí el sentimiento más fuerte y el que debería replicarse es el bonito, el que construye y no destruye, el sentimiento de esperanza y de venezolanidad; sí, ese mismo, el alegre, el amable, el bondadoso… Sé que a veces es difícil darse cuenta, pero quien vive en un hueco quiere arrastrarte y solo depende de ti, enseñarle a esa persona que hay una luz al final del túnel y un mejor mañana si se decide a sumar y no a restar.

Recuerdo cuando estaba entrenándome para el Miss Universo, parte de mis clases era trabajar en mi energía, y en lo que yo debía irradiar y transmitir siendo “Venezuela” no solamente Gabriela Isler, allá sería un país, una cultura, una potencia en concursos de belleza. Fue así como me aventuré tomarle la palabra a uno de mis profesores, y tomar clases de escala tonal. Yo pensé que eso era clases de canto, jajaja… pero no, es una escala que muestra los tonos emocionales frecuentes que una persona puede experimentar. Con “tono” se refiere a un estado emocional temporal o continuo de una persona.

Me hicieron entender que el ser humano es energía, y que tenemos dos opciones: ser causa o efecto… Quizás suena trillado, pero si te detienes como yo lo hice y le pones ejemplos a cada opción, a lo mejor te puedas identificar más. Te pregunto: ¿Quisieras ser la causa de la sonrisa de quien más amas? o por el contrario, ¿quisieras empaparte de sus problemas y no poder brindarle una sonrisa o tu ayuda? Si eres venezolano también te preguntaría: si alguien no te da los buenos días y está malhumorado, ¿le contestas igual de mal y gruñón; o por el contrario, le sonríes y le dices: “¡Buenos días! Ya vas a ver que vamos a salir de esta?”.

Hasta ese momento yo no podía visualizar qué tanto me estaba afectando a mi la energía de la gente a mi alrededor, tantas críticas, quejas, comentarios negativos y demás… y cómo, sin saberlo, yo estaba hundiéndome entre tanta negatividad. Simplemente no era lo suficientemente consiente y fuerte como para observar, mi espíritu estaba golpeado, mi autoestima y mi corazón también lo estaban.

Lo que tenía que hacer no era ciencia de la NASA, era simplemente ob-ser-var: ¡Sí, solo eso! Era detenerme y apreciar el ambiente en el que me encontraba, las miradas de los demás, su lenguaje corporal -que habla más que el verbal-, y obvio detenerme a escuchar mas allá de sus palabras, el sentimiento que había detrás de ellas (rabia, ira, envidia, empatía, tristeza, preocupación, etc.). Con base a eso, era que yo debía actuar en total control de mí, con criterio, con lógica y con la sensibilidad necesaria para ese momento, para que la energía trabajara siempre a mi favor.

Les cuento que desde que entendí eso, lo hago, lo aplico y lo intento compartir con quienes más pueda. Ojalá los venezolanos podamos ser un factor de causa y no el efecto o la consecuencia de aquellos que no quieren ver más allá de su individualismo y sus problemas particulares. Ya desde hace mucho no se trata de una situación que afecte a pocos, ya nos afecta a todos como nación; y únicamente si decidimos aventurarnos a ser la causa de las sonrisas de nuestro vecino podremos -a través de la unión, la reconciliación, la tolerancia y la fuerza como hermanos- salir adelante como país en búsqueda de un futuro mejor.

Con cariño,

Gabriela Isler - Firma

 

 

 

2 Comentarios sobre “¿Eres causa o efecto?”

  1. Definitivamente quiero ser causa, tal vez nos dejamos contagiar de las malas energías, pero se que vamos a lograr un mejor país, ser mejores personas y que todo esto no es para siempre . Se que vamos a construir esa paz que necesitamos y seguir siendo panas, chevere, primos de todo el mundo y todo lo que caracteriza un buen venezolano!

  2. elias dice:

    así mismo es, molly, es mejor ser causa que efecto, sabes voy agregar un nuevo sueño a mi lista de sueños por cumplir, y ese va ser que algún día te voy a conocer en persona, y no solo a conocerte y ya tomarme una foto contigo y listo, si no que me gustaria trabajar acciones voluntariadas contigo, en organizaciones y eso seria un sueño para mi y un honor.