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5 diciembre 2016 By Gabriela Isler Venezuela en el corazón

El alma en Venezuela

Hace aproximadamente tres años la vida me cambió por completo y he tenido la maravillosa oportunidad de recorrer el mundo, de conocer nuevas culturas, de empaparme de nuevas costumbres y el gran reto de adaptarme a una sociedad completamente diferente al residir en Estados Unidos pero mi corazón está en Venezuela.

Mi vida se divide fuera de las fronteras de mi amada Venezuela. Me llena de un gran sentimiento sentir que soy una de los más de 1 millón 800 mil venezolanos que han tenido que partir de nuestras tierras en la búsqueda de una mejor calidad de vida, de seguridad, de oportunidades y de un mejor futuro para las nuevas generaciones…

Yo no quería irme, en su momento la vida me dio un giro, y créanme, fue hasta el pasado mes de agosto cuando tuve que desprenderme física y temporalmente de mi país para poder ayudar a mi familia: algo que hice con un gran dolor en el alma. La gran mayoría de mis seres queridos reside entre las ciudades de Maracay y Valencia, y mi hogar -por lo tanto- es Venezuela, ahí es donde está mi corazón.

Vivir con el alma y el corazón divido no es algo que muchos entiendan, a veces piensan que es hasta la salida más fácil y cómoda pero si supieran lo que se siente… No solo tus sentimientos y añoranzas están en lugares diferentes, es tu mente la que juega aquí el papel más importante pues siempre está en Venezuela, aunque estés tratando de salir adelante en un país diferente y con retos mayores. No hay día que pase que no piense en ella, que no lea las noticias, que no pregunte como están las cosas…

No existe un día de mi vida que no extrañe a mi país y a mi familia, no existe un día que no añore crecer como profesional y hacer futuro en el lugar al que pertenezco, rodearme de la cultura que me vio crecer y desarrollarme como madre, profesional y como ciudadana de mi nación. No existe un día que no piense en las formas y maneras que tengo para ser un factor de cambio y aportar desde mi sentir a mi Venezuela.

La parte más curiosa de extrañar es que el que extraña como yo –y estoy casi segura que muchos pensarán así- se imagina siempre a esa Venezuela que dejó atrás. Uno extraña a ese país de gracia, al que conoció y en el que creció… Ese del cual eres parte, del que conoces su idiosincrasia, su gente, sus chistes y versos típicos, sus refranes populares y su humor por doquier… Extrañas ese gentilicio cercano y amable, anhelas los paseos por sus tierras y cada reunión sin razón que simplemente se daba para compartir en familia y con los amigos.

Cuando estás afuera, extrañas los gestos de bondad y la voluntad de ayuda de la gente, extrañas las arepitas y el café que hacia tu vecina que eran más ricos que los de tu casa (Por favor, no le digan a mi mamá que yo extraño eso, ja, ja, ja)… Extrañas caminar por sus calles o por sus playas… Y te apuesto que extrañas eso y muchísimas cosas más, ¿cierto? Pero ya va, y si tú que no te has ido de Venezuela ¿también extrañas todo eso?, ¿es posible extrañar a tu país aun viviendo en él?

Yo siento que extraño un espejismo, ese oasis que para mi representa Venezuela en mi mente, en mis recuerdos y en mis sueños. Cada vez que voy a mi tierra, busco desesperadamente momentos que me permitan cargarme de lo que tanto anhelo; pero no es fácil, ya nos los encuentro tan a menudo… Mi país cada vez se parece menos a la Venezuela que conocí. La degradación de la cultura y los valores es eminente, la sensación de vulnerabilidad está a flor de piel, la oportunidad de recorrerla sin miedos simplemente no es una opción…

La parte que más me duele es la mirada que se intercambian entre hermanos; no es esa mirada cálida y amiga de antes, ya no son gestos de bondad o de respeto los que predominan en la calle… Todo eso quedó minimizado ante la necesidad de sobrevivir frente a la eminente crisis y adoptar comportamientos que sirvan para ello.

Sin embargo, y a veces desde la tristeza, yo no pierdo la fe. La Venezuela que extrañamos no ha desaparecido por completo, sé que todavía existe en muchos de los corazones de sus millones de habitantes. Lo que pasa es que simplemente se nos ha olvidado quiénes somos como nación y cómo sí tenemos la capacidad para reencontrarnos, tolerarnos y respetarnos como verdaderos hermanos.

Las circunstancias nos han llevado a tomar acciones y conductas hostiles que son el resultado de la cotidianidad y sus retos… Cada día resulta más difícil identificarnos como semejantes, como una sociedad que enfrenta los mismos problemas, las mismas necesidades y los mismos retos.

La reactividad se volvió parte de nuestras vidas, y por eso vivimos con la necesidad de anticiparnos ante cualquier situación como medida de protección frente a la inseguridad, el irrespeto y el abuso. Vivimos reaccionando prematuramente simplemente como un mecanismo de defensa ante tanta desunión y a sabiendas de que casi nadie nos extiende una mano amiga si tenemos una necesidad en la calle.

La urgencia de revertir esta conducta me tiene pensando cómo podemos generar cambios en los comportamientos de nuestra sociedad, cómo podemos sensibilizarnos ante las situaciones reales y comunes de nuestro día a día. Sé que la influencia y el impacto positivo de cada uno de nosotros pueden ayudarnos a mejorar. Tenemos que sentir que sí podemos y hacer algo por ello.

Todos podemos convertirnos en agentes multiplicadores del bien para Venezuela. Juntos y unidos en voluntades podemos crear más conciencia y ser los primeros en dar ese primer paso tan necesario para la reconciliación de nuestro país. Ya no es cuestión de diálogos, ni de líderes o dirigentes: es cuestión de una nación unida, unida por su gente, dando el ejemplo a través de buenas acciones y conductas sanas, moviéndonos hacia el respeto y la tolerancia entre hermanos.

Con cariño,

Gabriela Isler - Firma

 

 

8 Comentarios sobre “El alma en Venezuela”

  1. Oriana dice:

    me causa demasiada alegría poder ver la gran calidad de persona que eres, yo como tú soy una venezolana más que tuvo que salir de su tierra por un mejor futuro y por ellos entiendo a la perfección cada palabra que dices. Eres una gran mujer y te he admirado desde tu principios, me siento muy identificada contigo y con tu sencillez. Te apoyo siempre y me encanta el gran trabajo que haces para que no mueran esos valores que a cada uno de los venezolanos nos inculcaron, mucho éxito.

  2. Mileidy Contreras dice:

    El sentir Venezolano es así, lleno de recuerdos que se palpan con olores, con imágenes o simples palabras en conversaciones domingueras en el porche de la casa con familia. No he salido de mi país Venezuela, pero definitivamente no hay nada como tu tierra donde sabes que estas con los tuyos, a pesar de los problemas que atravesamos aun queda esperanza y fe en un mejor mañana, precisamente con personas como tu que ha pesar de los logros que han obtenido y los sueños que desean alcanzar, presentan espacios como este donde hablan de sus experiencias y aun así lleva sus raíces en todos los sentidos y la presentan ante el mundo como lo mejor que puede haber, como una madre que nunca vera lo malo de su hijo porque para ella siempre sera el mejor, el mas grande el que puede alcanzarlo todo.
    Tus artículos reflejan los recuerdos cotidianos de cualquier venezolano, en los momentos mas alegres, cómicos o tristes pero que nos enseñan lecciones de vida. Gracias por este espacio que le regalas al mundo, éxitos en los proyectos venideros!

  3. Emperstriz morales dice:

    Wao . Que más decir ..si ya todo todo lo que sentimos cada venezolano está en esas líneas escritas con tanto sentimiento y preocupación . Así es Molly . Es como cuando queremos recordar nuestra niñez en una edad muy adulta .. Y no encontramos en nuestra memoria eso q tanto nos gustaba . Eso que tanto queríamos . Así estamos , añorando una Venezuela que se nos perdió en el camino .. Y donde cada venezolano hoy por hoy sale a defensiva a sobrevivir en este país lleno de hambre . Inseguridad y muchas carencias . Tememos que retomar nuestro sentido de pertenencia . Tenemos q reencontrarnos uno a uno .. Y rescatar lo que éramos antes . No todo está perdido , siguen muchos buenos corazones en esta Venezuela que grita a vientos que la rescaten . El principio de toda esta reconstrucción es unirnos . Respetarnos . Darnos la mano y reconocernos como hermanos , como venezolanos que somos y empujar todos a un mismo lado . Esto es un compromiso que todo venezolano debe tener con su país . De la mano de Dios nos reencontraremos de nuevo con esa Venezuela donde nacimos .. Fuerza , Fe y Esperanza será nuestro modo 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻🙋🏻🙋🏻🙋🏻 Dios te Bendiga y siempre te cuide y te guíe 🙏🏻

  4. Erika dice:

    Me siento igual que tu… Vivo en Europa, continente muy lindo en historia, pero vaya que duro es adaptarte a todas la cosas. A pesar del momento oscuro que esta mi país, no dejo de extrañar a Venezuela, y es cuando uno se da cuenta de lo valiosa que es Venezuela, estando fuera. cuantos recuerdos, que nostalgia se siente, deseando que esto mejore, para algún dia regresar. Queda recordar de donde venimos, sentirnos orgullosos de nuestra nacionalidad y dejar en alto este pais, mi pais, tu pais en cualquier rincon del planeta donde uno se encuentre.

    Exitos y bendiciones

  5. Mariana dice:

    Tengo 17 años, a la semana de graduarme de bachillerato estaba viviendo en otro país y en enero si Dios quiere empiezo mis estudios de Pre-Health fuera de Venezuela, porque ya asignada por Opsu (cuando me dijeron que había quedado lloré horas) me dijeron que tenía que esperar hasta el 2018 para empezar Medicina (luego lloré de impotencia de no poder hacer lo que me amo en la tierra que amo). No sé si es porque el invierno ya llegó que me pone triste y a extrañar a mis padres, hermanos, etc. Tus palabras me erizaron la piel, porque es tal cual el sentimiento que uno lleva por dentro. Ahorita que la navidad se acerca uno quiere no sólo ir a Venezuela, uno quiere retroceder el tiempo y poder regalar hallacas, pan de jamón y perníl, compartir con tus vecinos y sacar las maletas por la calle corriendo para viajar en el año (ya eso da miedo hacerlo). Eramos felices y no lo sabíamos. Amé tu post, y como lo dijiste aún la Fe no se pierde. Espero tengas una linda navidad y un próspero año nuevo!

  6. Rosana dice:

    Querida Mariana,
    Te leo, y leo a la hija que nunca tuve. Si, como lo dices es muy duro salir del país que te vio nacer y a tan corta edad entender que tu futuro está donde puedas educarte y tener mejores oportunidades. Como tú también estoy fuera del país desde hace 31 años, es duro y extrañas mucho pero también hay un mundo de oportunidades cuando decides adoptar el país que te abre sus brazos y adoptas, no sólo oportunidades de educarte, pero también de crecer exponencialmente! En mi caso entendí que tenía que adoptar el país donde llegue , ya que me case con un venezolano que tenía sus hijos pequeños en ese país y me convertí en mama a la edad de 24 años de 4 varones, aprendí un nuevo idioma el cual “cableo” mi cerebro de una forma distinta a el cerebro de una persona monolingüe (está en las investigaciones) 😉, adopte nuevas costumbres que enriquecen y siguen enriqueciendo mi vida, y a esta etapa de mi vida me considero una persona feliz y realizada. Desde hace 31 años nunca he olvidado a mi Venezuela, y siempre estoy pendiente de mi país y mi familia. Mi familia es numerosa , así que los mantengo informados de noticias, chistes y pensamientos positivos. Soy muy crítica de la situación actual, así que disemino a través de las redes información que me parece importante para mis compatriotas, pertenezco a asociaciones de derechos humanos y cómo puedo contribuyo a mitigar de alguna manera la situación.
    Es OK que te sientas así, tus estudios te ayudarán a ocuparte y empezar a tener amigos y eventualmente empezaras a querer al país donde estás como al tuyo… como yo le digo a mis amistades , Venezuela es mi madre de nacimiento y el país al que llegue hace 31 años es mi madre adoptiva, así que tengo dos madres a las que quiero mucho.
    Mucha suerte en tus estudios, ser médico es una vocación más que una carrera, te deseo la mejor de las suertes y mira el futuro siempre con mucha fe y optimismo, ya que Dios nunca se olvida de Venezuela ni de sus hijos, y nuestro país siempre está en las oraciones de todos los que estamos dentro y fuera de nuestra patria. Carinos

  7. Mariana dice:

    Sra. Rosana amén🙌🏽Le aseguro que todos los que lean este post y su hermoso comentario se sentirán en algún punto identificados. Claro que sí, ahorita lo que queda es prepararse, estudiar mucho, irse acostumbrando poquito a poquito y dejar siempre el nombre de Venezuela en alto! Agradecida con usted por tomarse un tiempo para escribir tan lindas palabras, una vez más me doy cuenta que aún quedan venezolanos de buen corazón que oran cada día porque esta tormenta pase. Gracias y amén por sus ánimos y buenas vibras, siempre es lindo saber que en todas partes del mundo los venezolanos tenemos familia!

  8. María José dice:

    Ay Molly yo aún viviendo en Venezuela y extraño mi país, y es que lo mas triste de todo es que en vez de unirnos como ciudadanos, como compatriotas y tratar de mantener nuestras raíces esta crisis nos ha mitigado esa capacidad de bondad que nos caracterizaba, honestamente no se que nos paso a los venezolanos, no se en que parte de nuestra historia nos volvimos así, y es que más que nada la viveza criolla y la flojera nos ganaron…. Gracias, yo aún no pierdo la fé.